Thursday, November 17, 2005

EL CULTO A LA PIEDRA

El culto a la piedra es general entre los andinos que la tienen como la base del mundo y el principio eficiente de los fenómenos de la vida. Sus huacas más notables son la piedra y la piedra con sus grandeS ídolos y Khonopas, más queridos, suponen que dios creó al hombre no de barro, sino de piedra y de estos hombres de piedra, descienden los demás.A las piedras aisladas, las veneraban, porque decían que al estallar la guerra y durante los combates, se tornaban en guerreros y después de haber luchado por la tribu hasta vencer a los enemigos, se volvían a sus inmutables asientos.

Sienten aún gran predilección por los peñascos y ciertas piedra que tienen la figura de gente o animal. Cerca de Acllamayo, jurisdicción de Asillo existía un pedregón, el que era considerado por los antiguos habitantes como una huaca milagrosa y en consecuencia se le daba reverencia respectiva cubriéndola constantemente de flores y derramando encima de ella vino y aguardiente. La piedra contenía en su base un hueco, por donde pasaban arrastrándose las personas que deseaban saber sobre el término de su vida. La persona que se atracaba y no podía franquear el paso suponía que iba morir pronto, o por lo menos no ser larga la existencia que le quedaba; la que salvaba sin dificultad alguna, creía que viviría mucho y que su muerte estaba muy distante.

Las piedras preciosas eran a los ojos de los andinos y siguen siendo otros tantos fetiches. Cuando alguien se encuentra una la conserva con gran afecto y la reverencian teniéndola, desde entonces, como penate de la familia.

"Del especial culto a las piedras hablan todos los autores, incluso Cieza dice: Que habla hacedor de todas las cosas y al sol tenían por dios soberano, al cual hicieron grandes templos; y , engañados del demonio adoraban en árboles y piedras como los gentiles".

Francisco Pi y Margall, en su obra "Historia de la América Antecolombiana" refiere la siguiente superstición relacionada con el culto a la piedra: "Las mujeres especialmente, dice, tenían otro abuso y es cuando desean tener hijos, toman unas piedras pequeñas cualquiera que sean y las envuelven y fajan con hilos de lana y las ofrecen, y dejan junto a alguna piedra grande, a quien reverencian para este efecto. Muchas de estas piedras envueltas como niños hallamos doce leguas de Cajatambo, debajo de un peñasco, y unos caciques que iban camino, y los encontrarnos allí junto, nos dijeron la superstición de éstas piedras, todas las quitarnos, y las echamos de cuesta abajo, esta piedra as! envuelta llaman "Huasa".

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