PUNO, CIUDAD MISTICA

Friday, December 23, 2005

¿COMO INICIÓ LA TRADICIÓN DE ARMAR EL NACIMIENTO?

Todos sin falta armamos el Nacimiento en nuestra casa, pero alguna vez se preguntó ¿Por qué arma el nacimiento?, ¿Cómo empezó esta tradición? talvez con esto aclaremos alguna de estas preguntas...
Como es sabido, estaba tan llena la ciudad de Belén por los visitantes que acudían a cumplir la orden del emperador Augusto de empadronamiento, que las posadas sólo daban albergue a los que tenían dinero. Como María estaba embarazada, se apiadaron de ella y les dejaron quedarse gratis en un establo (hay que recordar que, incluso en el Siglo de Oro, se cobraba por dejar dormir en el establo). Allí nació Jesús.
Al parecer fue San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana, el iniciador de los nacimientos entre 1200 y 1226. Se cuenta que siendo apóstol, recorría la campiña cercana a la pequeña población de Rieti en el invierno de 1223. La Navidad de ese año lo sorprendió en la ermita de Greccio y fue allí donde tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los vecinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de gente a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
La idea de reproducir el nacimiento se popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano. De los seres vivos se pasó a la utilización de figuras.
También se cree que el primer nacimiento se construyó en Nápoles a fines del siglo XV y que estuvo hecho de figuras de barro. Carlos III ordenó que los "Belenes" se extendieran y popularizaran en todo el reino itálico y español. En América, los frailes introdujeron las costumbres navideñas cristianas utilizándolas para la evangelización de los naturales. Entre ellos, los nacimientos toman un papel importante.
Las iglesias contaban con sus "Belenes" que utilizaban los religiosos y los vecinos para sus solemnes precesiones de Navidad. No había familia, por humilde que fuera, que no gozara al "poner el Belén", junto al cual cantaban unidos los villancicos.
Las figuras de un "belén" pueden ser de distintos tamaños (incluso a tamaño natural) y componen las diferentes escenas que recorre el nacimiento del Niño Jesús, desde la búsqueda de la posada, el nacimiento, la anunciación del ángel a los pastores, la adoración y las ofrendas al Niño por los lugareños y la escena de los Reyes Magos guiados por una estrella hacia el portal de Belén.
El misterio de la Natividad representado en el pesebre era indispensable en todas las casas. Esta tradición ha pasado de padres a hijos, cómo la labor que realizan los artesanos que, empleando los materiales más sencillos crean una magia que no se pierde a pesar de los años...
...Que esa magia no se pierda jamás.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Friday, November 18, 2005

LA LEYENDA DEL QAJHELO

... El baile romántico y alegre que expresa los más hondos sentimientos de juventud.

Su DenominaciónQajhelo deriva de la voz aymara Qajho, que significa muy joven adolescente. Se dice qajho huayna para expresar muy joven. Y como este baile es de la juventud, su denominación de qajhelo es muy concreta y significativa
En las comunidades indígenas existen personajes típicos dignos de ser estudiados. Uno de ellos, entre los hombres, es el hualaychu, y entre las mujeres, la lilincha. El hualaychu y la lilincha son jóvenes que han cruzado la edad de quince y dieciséis años y que se encuentran en plena "edad del amor"...

El hulaycho es el joven apuesto y enamoradizo, andariego, nocheriego, fuerte y audaz, héroe de muchos romances, por quien sus piran las mosas.

Y la lilincha es la muchacha bonita y graciosa, coqueta y casquivana, por quien pierden la cabeza muchos jóvenes

En fin, son como Colombina y Pierrot de las fiestas carnavalescas en la cultura occidental. Y se enamoran como Romeo y Julieta de Shakespéare.

La existencia de estos personajes es, a no dudarlo, el origen de este baile, en ocasiones propicias no pueden disimular la devoción que se profesan y en desbordante afán se expresan sus sentimientos bailando a su modo y a su gusto.

El Qajhelo es, por tanto, el baile del amor, el baile romántico y alegre que expresa hondos sentimientos de juventud.

Si insistimos en diferenciar la danza del baile, a éste le llamamos baile, porque no es. de masas, sino de pareja única. No simboliza ningún acto vital fuera del sentimiento del amor, ni dramatiza ningún acontecimiento; es simplemente eclosión emocional de exuItación espontánea, de esparcimiento romántico.

Así que el Qajhelo es baile de la juventud, del amor y de la alegría, expresión de los seres enamorados o de los que se encuentren en "edad del amor".

Thursday, November 17, 2005

EL GENIO MALEFICO DEL SUPAY

En presencia del hambre, y de la enfermedad de las guerras y desgracias imprevistas, ha debido reflexionar el hombre primitivo del ltipla y pensar sobre la existencia de un ente malo. Que contrariando los designios de los dioses buenos desencadena todas esas calamidades apenas se descuidan en evitarlas, por satisfacer sus instintos de destrucción y causar daños. A este genio maléfico lo llamaron, antiguamente HAI que equivale a un fantasma malo, y después SUPAYA, que es el nombre con el que actualmente se le conoce, a pesar que también se le conoce con el nombre de SIJPAY.

Más, el andino llegó a sufrir una violenta perturbación en el criterio que secularmente había mantenido respecto a su dogma, cuando los misioneros cristianos señalaban corno a SUPAY a sus mismos ídolos y como a sus intermediarios, a sus propios sacerdotes, su confusión aumentó cuando de los nuevos dioses y de sus adoradores no recibían sino sufrimientos, poco a poco, y a medida que era víctima de las crueldades de los españoles y mestizos, con las prédicas insistentes de los misioneros y sacerdotes, de ser culto diabólico su antiguo culto, el SUPAY, fue haciéndose simpático en su sencillo espíritu y comenzó a fiarse más de él. En vano se amenazaba a los andinos con las penas del infierno, en vano se pintaban cuadros espeluznantes que se les ponían de manifiesto; continuó la duda turbando su mente, El SUPAY, fue creciendo en sus imaginaciones y ocupando el lugar de sus antiguas divinidades. De ahí que el andino lo tema, peto no le repulse y cuantas veces puede invocar sus favores lo haga sin escrúpulos. Busca a los brujos antiguos o laiccas, porque supone que están en relación con aquél y les pagan cualquier cosa para que el SUPAY, le haga propicio a sus deseos.

El aymara conceptúa al SUPAY, menos malo de lo que dicen, y para explicar el origen de sus desventuras y señalar a sus causantes a inventado otros espíritus malignos, como el ANCHANCHU y los JAPI ÑUÑUS. Sin embargo creen que aquél, entregado a sus propios instintos, hace siempre daños; cuando se le implora cede y se torna buena, en tanto que a los últimos los tiene como orgánicamente malos, con otros no valen ruegos, ni ofrendas, sólo la intervención del Ekhekho, de la Pachamama, del Huasa Mallcu y de otras deidades benéficas puedan impedir a que le hagan daño.

El aymara tiene muy poca fe en las divinidades del cristianismo, más confía en sus ídolos aún no se ha dado cuenta de lo que llaman Gloria los católicos, la idea de los goces eternos junto a dios, no le conmueve, ni los ambiciona, porque no comprende lo que ese concepto encierra o significa. Lo que le agrada en el culto católico son las fiestas, porque le prestan ocasiones de embriagarse, divertirse y entregarse a los placeres sin freno ni medida.

Por manía, y a causa de que se describe al SUPAY con dimensiones iones extraordinarias que impresionan su imaginación; ha dado en calificar con esta denominación a todo hombre perverso, a toda mujer mala; pero no le hace, porque siente realmente horror por ese personaje, puesto que, en determinadas circunstancias, le busca y demanda sus favores. Al aymara no le asusta el SUPAY, o SUPAYA, desearía verlo personalmente para pedirle que lo vengara de sus enemigos; y después de verlo satisfechos sus odios, entregarle, si es posible su alma, ya que le predican sus opresores que eso exige el demonio. Sufre tanto, la existencia se le ha hecho tan amarga, que al indio no le importa lo que le puede suceder en el otro mundo, con tal de ser aliviado en éste del peso de los sufrimientos que gravitan sobre él.

Cuentan con este siniestro personaje que en el pueblo de Cojata, distrito de la provincia de Huancané, que continuamente se les aparecía especialmente en la fiesta de Todos los Santos, una semana antes del día de los difuntos. En síntesis podernos afirmar, la idea que en la mente de los andinos, particularmente del sector aymara del departamento d€ Puno, así como también en el sector sur, que se va perdiendo en el tiempo la creencia de la existencia del SUPÁY o SUPAYA o diablo indígena.

EL ANCHANCHU DE LOS ANDES

Este personaje lo pintan como un viejecito enano barrigón, calvo, de cabeza grande y desproporcionada al cuerpo, con rostro socarrón y dotado de una sonrisa fascinadora. Dicen que viste telas recamadas de oro, que lleva en la cabeza un sombrero de plata de' copa baja y ancha falda, que mora en las cuevas de las alturas de los Andes, especialmente en lugares inaccesibles; allí donde las gentes do se aproximan sino pocas veces.

El ANCHANCHU atrae a sus víctimas con sus zalamerías y la recibe regocijado y ansiosos; y cuando se halla el huésped con halago, castiga su incauta confianza, dándole muerte o inoculándole c el cuerpo una gran enfermedad. Lo suponen, cuando se hace visible tan amable y meloso, que engaña al hombre más mundano con su astucia y sagacidad. Personifica en la deslealtad, la perfidia, la refinada perversidad y la lúgubre ironía. El Anchanchu es una deidad siniestra que sonríe siempre y sonriendo prepara a causa los mayores daños; lleva la desolación a los hogares y destruye los campos sembrados cerca a las cuevas, huid de él, aconsejan, porque la dicha que brinda no es cierta, porque su trato cortés y afable, es la red con la que apresáría a sus víctimas.Cuando transita por los caminos agrestes, produce huracán y remolinos de vientos, por eso el andino asustado ante estos fenómenos atmosféricos se para y exclama: "Pasa, pasa Anchancliu, no me hagas ningún mal, porque el Mallcu me ampara".

La hacienda, casa, o cualquier otro fundo donde mueren los propietarios con alguna frecuencia, la suponen habitada para el Anchanchu, que en la noche durante el sueño, les ha chupado la sangre o introducido alguna enfermedad, a cuya consecuencia se deben esas muertes.

El adivino rara vez se atreve a pernoctar cerca de las cuevas o en casas d por temor a esa terrible deidad, cuyo nombre excusa aún pronunciarlo y se limita a decir; Yankhanihua, tiene maligno, que significa lo mismo. Con las denominaciones Yankha y Sajjra, designan indistintamente los espíritus malignos.

EL CULTO A LA PIEDRA

El culto a la piedra es general entre los andinos que la tienen como la base del mundo y el principio eficiente de los fenómenos de la vida. Sus huacas más notables son la piedra y la piedra con sus grandeS ídolos y Khonopas, más queridos, suponen que dios creó al hombre no de barro, sino de piedra y de estos hombres de piedra, descienden los demás.A las piedras aisladas, las veneraban, porque decían que al estallar la guerra y durante los combates, se tornaban en guerreros y después de haber luchado por la tribu hasta vencer a los enemigos, se volvían a sus inmutables asientos.

Sienten aún gran predilección por los peñascos y ciertas piedra que tienen la figura de gente o animal. Cerca de Acllamayo, jurisdicción de Asillo existía un pedregón, el que era considerado por los antiguos habitantes como una huaca milagrosa y en consecuencia se le daba reverencia respectiva cubriéndola constantemente de flores y derramando encima de ella vino y aguardiente. La piedra contenía en su base un hueco, por donde pasaban arrastrándose las personas que deseaban saber sobre el término de su vida. La persona que se atracaba y no podía franquear el paso suponía que iba morir pronto, o por lo menos no ser larga la existencia que le quedaba; la que salvaba sin dificultad alguna, creía que viviría mucho y que su muerte estaba muy distante.

Las piedras preciosas eran a los ojos de los andinos y siguen siendo otros tantos fetiches. Cuando alguien se encuentra una la conserva con gran afecto y la reverencian teniéndola, desde entonces, como penate de la familia.

"Del especial culto a las piedras hablan todos los autores, incluso Cieza dice: Que habla hacedor de todas las cosas y al sol tenían por dios soberano, al cual hicieron grandes templos; y , engañados del demonio adoraban en árboles y piedras como los gentiles".

Francisco Pi y Margall, en su obra "Historia de la América Antecolombiana" refiere la siguiente superstición relacionada con el culto a la piedra: "Las mujeres especialmente, dice, tenían otro abuso y es cuando desean tener hijos, toman unas piedras pequeñas cualquiera que sean y las envuelven y fajan con hilos de lana y las ofrecen, y dejan junto a alguna piedra grande, a quien reverencian para este efecto. Muchas de estas piedras envueltas como niños hallamos doce leguas de Cajatambo, debajo de un peñasco, y unos caciques que iban camino, y los encontrarnos allí junto, nos dijeron la superstición de éstas piedras, todas las quitarnos, y las echamos de cuesta abajo, esta piedra as! envuelta llaman "Huasa".

LAS RANAS Y LA LLUVIA ARTIFICIAL

Referirnos de supersticiones y creencias, es importante anotar, aspectos principales del trabajo realizado por Ricardo Saavedra Gordillo, de una investigación titulada: "La Meteorología y el Campesino Indígena en el Altiplano". En la actualidad existen varios investigadores que muchas veces quedan en el anonimato, es por eso que desearnos rescatar algo de Saavedra Gordillo; porque se encuentra enmarcado en la cosmovisión andina.

En una de sus obras escritas el Ing. Manuel Estremadoyro, magister en Meteorología, nos refiere que para hacer llover, en México realizaban la danza del friego y en las pampas de Argentina, la danza de las vírgenes. En el caso especifico de nuestro altiplano de Puno, desde nuestros ancestros se conoce como la danza de las ranas, cuyo trabajo acucioso ha sido recopilado por Ricardo Saavedra Gordillo.

LA DANZA DE LAS RANAS

No se trata de un danza folklórica del animal anfibio, sino es una creencia supersticiosa, que es llevada a cabo hace muchos años por nuestros hermanos andinos o indígenas. Se remonta a épocas antiguas, porque es una ceremonia que se realiza cuando se presenta el. Fenómeno de la sequía y hay escasez de agua y que el hombre antiguo de Puno se ha valido de esta manifestación para pedir a sus dioses el elemento vital para sus cultivos y que tanta falta hace en el altiplano. Los lugares en que se realiza esta ceremonia, es casi en toda nuestra altiplanicie, por lo general en los pueblos ubicados en las riberas del Lago Titicaca.

Los indígenas o andinos se han especializado para este caso singular y realizan ceremonias muy extraílas para pedir lluvia a la atmósfera, mediante sus Apus, Achachulas y dioses tutelares. Este acto lo hacen en forma ceremonial, con trajes de colores claros y el que más resalta es el brujo, comienza la ceremonia; el Yatiri ordena sacar anas de las fluentes de agua y luego son llevadas a la cima de una colina donde en un lugar plano sueltan a las ranas, las que dan saltos con gritos propios de anfibio, hasta que quedan casi desfallecidas, bajo el calor calcinante de los rayos solares en un cielo casi despejado; porque en algunas circunstancias se notan pequeñas nubes altas.

Durante el tiempo que saltan las ranas, el encargado ¿le la ceremonia que se considera como el Yatiri, Pacco o Laykka, invoca oraciones y sahumerios con incienso y la utilización de las hojas de coca, las que son elevadas con la mano derecha y las hace caer Como un torrente de agua sobre una uncuña; manto tejido de forma cuadrangular de tamaño pequeño, hecha con lana de vistosos colores, Es así que entre libaciones de vino tinto y alcohol, como para des la mente o templar los nervios, implora a los dioses y al observar la posición cómo han caído las hojas de coca, por el tamaño, la forma de la hoja, el color de las ramitas que con ese momento se puede ver. Descifra o lee el futuro de las cosechas y de los dueños de la hacienda o de una comunidad, a su vez que clama al cielo para que se cubra de nubes y caiga la esperada lluvia. Al finalizar este acto ceremonial cogen a las ranas y rociándolas con pequeños confites de carnaval. las hojas mas verdes y enteras de coca; y juntamente con la concurrencia más el humo del incienso, caminan hacia el lugar de donde saca a las ranas y las entregan a la fluente de agua pidiéndoles perdón por este sacrificio, ésta devolución la hacen también con toda reverencia y con ritos adecuados para que la fuente no se seque. Y como si fuese cosa divina, llueve esa misma noche o al día siguiente de la ceremonia.

Hemos tenido la oportunidad de encontrarnos en la ciudad de Lima, con la doctora Hilda O. de Espinoza, Magister en Biología, y que en la actualidad trabaja en México. Le comentamos acerca de la Danza de las Ranas y dió la siguiente interpretación. La orina de la rana, contiene un alto porcentaje de salinidad y que al momento de saltar, bota la orina y recibe una descarga eléctrica que el animal en el momento de saltar emite (según el experimento de Galvani) y las moléculas de orina por efecto eléctrico se volatilizan y al llegar a la atmósfera forman los llamados núcleos de condensación que dan origen a la formación de nubes, las que por cambio de temperatura y bastante humedad se satura y llueve.

Esta es la interpretación acerca de la "Danza de las Rafias", desde un punto de vista científico, y que en la actualidad se le puede considerar como una coincidencia. Pero muchos de nuestros hermanos andinos, continúan haciendo en algunos lugares esta ceremonia de la "Danza de las Ranas".

FIESTA DEL HOMBRE ANDINO

Escudriñando leyendas mitológicas, cuentan que apenas se presentaba el dios Baco en un centro humano, comenzaba a reinar allí inmediatamente la alegría, la diversión, el baile y la embriaguez. En el día por una manifiesta degeneración de la moral cristiana, el sacerdote católico a llegado a ocupar entre los indios hoy llamado andino el lugar del mitológico Baco. La presencia del cura eñ un pueblo pequeño indígena incita enseguida a sus moradores a entregarse a un ruidoso jolgorio. Truenan los cohetes, suenan las cajas, vibran las quenas y por todas partes afluyen los viejos vestidos de trajes nuevos, ponchos vistosos y los jóvenes igualmente ataviados, contentos y tocando sus quenas; las jóvenes con sus mejores vestidos, el rostro fresco y risueño, y adornado el sombrero de flores. De'sde épocas pasadas el cura presidía la fiesta y para que el símil con Baco sea completo, va tras las andas de la efigie que saca en procesión cubierto de ornamentos que brillan y centellan al contacto de los rayos solares, seguido de bailarines embriagados y de un séquito de personas alegres.

Desde la época ancestral las capillas existentes en las distinta localidades rurales, yá sea en las exhaciendas o excomunidades andinas, por los hábitos viciosos expuestos tejos de ser en esa época locales donde se enseñó e inculcó a los indios los preceptos de la doctrina cristiana, fueron centros en los que se pervirtió a estos y se les proporcionó la ocasión para que embriagados cometan todo género de inmoralidades, abusos y aún crímenes; en la actualidad se ha ido perdiendo este tipo de costumbres negativas para una sociedad que se encuentra en un trance de cambio.

Cuando el al goza en el pueblo de influencias o es acaudalado, celebran la misa a que tienen derecho exclusivamente para él y le dedican una procesión especial de la santa patrona del lugar. Parece que la sagrada misión que se impusieron estos malos clérigos la redujeron únicamente a obtener dinero, a iniciar y fomentar la embriaguez de los campesinos, no dando ninguna: importancia a la enseñanza moral y religiosa de estos ni propendiendo en convertirlos en un factor edificante para la iglesia. De estos pocos curas o sacerdotes quedan muy pocos en nuestro medio.

Una costumbre atractiva en estas fiestas antiguas, es que engalanaban el frontis del templo en las fiestas que celebraban en conmemoración de la santa o santo patrón con todas las especies de los mejores frutos del año, colgados, ensartados y paralelamente extendidos sobre lienzos de color en todo el espacio que da a la plaza o formaban arcos en el atrio. En la actualidad por ejemplo en la festividad de la Virgen de Alta Gracia de la ciudad de Ayaviri, capital de la provincia de Melgar, el frontis donde se encuentra esta santa imagen lo adornan no con frutos, sino con focos de diferentes colores y otros adornos que engalanan durante sus días de vísperas. En la actualidad una costumbre en esta fiesta de la Virgen de Alta Gracia es el bosquero, que es una especie de un altar, donde están colgados toda clase de frutas, ensartados y extendidos en forma paralela; en estos se ven cabezas de plátanos, piñas, papayas, manzanas, membrillos y otros productos alternados con utensilios de plata. El objeto es ostentar y agradecer a la Santa Patrona del pueblo de Ayaviri hemos tenido la oportunidad de dialogar con varios exbosqueros, devotos de la Virgen de Alta Gracia, y todos ellos nos han manifestado que era una ofrenda de reconocimiento y gratitud que se ofrecían a la deidad que no tos olvidaba y una prueba palmaria de su bondad. Estos frutos los consideran benditos y los consumían, después de ser recogidos con una especial ceremonia.

Los campesinos o andinos desean la presencia del cura o sacerdote para que dé realce a la fiesta con su traje extraño y deslumbrante, con sus ceremonias misteriosas y fascinadoras. El andino fue profundamente pagano; la doctrina católica no ha tenido cabida en su espíritu; recita maquinalmente sus rezos y ejecuta sus preceptos cuando están conformes con sus creencias propias, sino las burla o las práctica por temor, sin conciencia de lo que hace. El andino tiene su filosofía propia, sus preocupaciones, su moral y su religión y mientras permanezca en e estado en que se encuentran actualmente es inútil pensar que sea católico de verdad, incorporado de veras a la civilización occidental; su alma sigue siendo lo que fueron sus antepasados, rebelde a toda innovación que pudiera destruir sus íntimas convicciones.

MAS ACERCA DEL MITICO EKEKO


Popularizado con el nombre de Ekhekho, era el dios de la fortuna y de la prosperidad entre los antiguos kollas. Algún cronista lo ha confundido con Wirakhoeha: Bertonjo lo llamaba también THUINUPA, en la creencia de corresponder ambas denominaciones a una sola persona cuando fueron distintas, con leyendas diferentes.

Al Ekhekho se rendía culto constantemente, se le invocaba a menudo y cuando alguna desgracia turbaba la alegría del hogar. Su imagen fabricada de oro, plata, estaño, piedra y aún de barro, se encontraba en la mayoría de los hogares en un lugar preferente. Se le daba la forma de un hombrecito panzudo, con un casquete en la cabeza unas veces y otras con un adorno de plumas o bien cubierta por un chullu puntiagudo; con los brazos abiertos y doblados hacia arriba, las palmas extendidas y el cuerpo desnudo y bien conformado. Los rasgos de su fisonomía denotaban serena bondad y completa dicl Este idolillo encargado de traer al hogar la fortuna y la alegría y de ahuyentar las desgracias, era el mimado de las familias; el inseparable compañero de las casas. No había choza de indio o andino, donde no se le viera cargado con los frutos menudos de la cosecha o retazos de telas o lanas de colores, risueño, con los brazos abiertos. Lo hacían de distintos tamaños, pero el más grande no pasaba de una tercia de largo.

El padre Bertonio en su notable Vocabulario aymara, dice: "Ecaco y Thunnupa nombre de quien los andinos cuentan muchas fábulas; y muchos en estos tiempos las tienen por verdaderas; y así sería bien procurar de hacer esta persuasió que tienen, por embuste del demonio'.Esas fábulas a las que refiere Bertonio, son los milagros y recompensas que los andinos contaban haberlos recibido del EKAKHO o EKHEKHO y la ciega confianza que tenían en él, la cual no pudieron desvanecer los misioneros con sus prédicas ni persuasiones.

La fiesta sagrada del Ekhekho antiguamente los andinos lo recordaban en el solsticio de verano; donde los agricultores le ofrecían algunos frutos extraños de sus cosechas. Posteriormente en el sector citadino se celebra en la fiesta de Alacitas en la ciudad de Puno, en l avenida Floral, de esta manera los industriales le ofrecen objetos d arte, tales corno utensilios de cerámica, tejidos primorosos y alimentos principales que en la actualidad se emplean, pero en miniatura Antiguamente el que no podía dar de lo suyo, adquiría esos objetos coki piedrecitas que recogían del campo y que se distinguían por alguna extraña particularidad, nadie podía negarse a recibirlas a cambio de su objetos, sino quería incluir en el enojo del Ekhekho, a quien ¿ recomendaba; por cuyo motivo se hizo de su uso corriente tal sistema de compra-venta.

Durante el período colonial continuaron los Ekhekho imperando en las creencias populares y siendo objeto de veneración, sin embargo de los esfuerzos que hacían los misioneros para ridiculizarlos y arrancarlos de las costumbres. El Ekhekho salió victorioso de la dura prueba; se impuso a pesar de todo y su fiesta siguió celebrándose.

¿Cómo llegó a imponerse este culto? la tradición cuenta que apenas se trasladaron los fundadores españoles de la antigua ciudad de San Luis de Alba, al actual lugar donde se encuentra la ciudad de Puno, se unieron españoles con andinos, donde se contagió la celebración al llamado Ekhekho. Una noche los españoles se contagiaron de esta fiesta, disfrazados de zarandajas, papel cortado, sombreros caprichosos de cartón. Cubierto el rostro con caretas y barbas de chivo. Los moradores andinos quisieron también por su parte contribuir a solemnizar la fiesta nocturna llevando pequeños ídolos de piedra en mano unos a otros, ofreciendo en venta objetos en miniatura de arte productos en miniatura a cambio de piedrecillas planas, que era la moneda usada.

En esa fiesta ocurrió al final, que los jóvenes aprovechando del bullicio y del desorden dominantes se 4 de las j concurrentes y se las llevaron cada chal con la que tenía algún entendimiento y amor. Estas costumbres licenciosas se han perdido con el tiempo. Algunos idolillos los hicieron demasiado panzudos y parados vestidos de túnicas hasta las rodillas, otros con la cabeza descubierta.

En los años sucesivos fueron modificados las costumbres de adquirir objetos con piedras, a las que se daba valor, sólo en esa fiesta con botones de diferentes tamaños, lucios y brillantes y por último los botones fueron sustituidos con monedas corrientes. La práctica consentida y generalmente celebrada de permitir a los muchacho arrebatar a sus dueños las especies sobrantes de la venta del día, apenas tocaba la oración y comenzaba las sombras de la noche a cubrir la plaza antigua de Puno. También ha desaparecido. Si antes en honor al Ekhekho nadie debía regresar a su casa lo que había destinado vender o permutar ese día.

Lo que al principio tuvo un aspecto religioso y pagano, e ha convertido poco a poco en feria industrial de miniaturas y lo que es más singular en tina oportunidad para adquirir al legendario Ekhdkho, que se encargue del cuidado de la casa del adquiriente. El idolillo que en tiempos pasados era objeto de veneración únicamente de los i o andinos, hoy es acatado por todas las clases sociales. Rara se la familia que no tenga acomodado en sitio visible de sus habitaciones un Ekhekho, cubierto de dijes y pequeños instrumentos u objetos dejarte diminutos y en quién confían los moradores de la casa que atrae la buena suerte al hogar y evitar que les sobrevenga infortunios. El diosecjllo de la fortuna es la única divinidad que ha triunfado de las persecuciones de los misioneros y del fanatismo católico.

¿QUÉ ES UN MITO?

Es una narración que describe y retrata, en lenguaje simbólico, el origen de los elementos y supuestos básicos de una civilización; difieren de los cuentos de hadas y de los tradicionales en el tiempo narrativo, ya que SE DESARROLLAN EN UN TIEMPO ANTERIOR AL NACIMIENTO DEL MUNDO convencional. Por otro lado, como los mitos hablan de dioses y procesos sobrenaturales, se les relaciona con la religión, y dado que su naturaleza es la de explicar la cosmología, son elementos fundamentales para comprender la vida individual y cultural de un pueblo.

Wednesday, November 16, 2005

MITO DE PACHAMAMA

El mito de Pachamama, por los vestigios que aún quedan, debió referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra; al tiempo que cura los mayores dolores, como extingue las alegrías más intensas; al tiempo que distribuye las estaciones, fecundiza la misma tierra, su compañera, da y absorbe vida de los seres del universo. "Pacha" significa originariamente tiempo en lenguaje kolla sólo con el transcurso de los años y adulteraciones de la lengua y predominio de otras razas, ha podido confundirse con la tierra y hacerse que a ésta y no aquel se rinda preferente culto. El Saturno indígena no llegó, pues, a conservarse como personalidad independiente en la imaginación de sus prosélitos; al identificarse con la Deméter india, desapareció de la mitología aborigen.

Los andinos antiguos antes de su contacto con los españole:; llamaban en el Kollasuyo, Pacha Achachi a esta deidad; después se sustituyó el Achachi, que quiere decir viejo y también cepa de una casta o familia, con la palabra mama, que significa grande, inmenso, cuando se refiere a los animales o cosas, y superior cuando a la:; personas se hace referencia. En este caso tiene aplicación la palabra, únicamente con las del sexo femenino. Los términos mamatay y mamay, con los que en aymara y quechua, respectivamente, se designa al presente a la madre, son de introducción posterior a la conquista española; parecen que proviene del mamá Castellano. Probable de que algún misionero lo introdujo en el habla andino, por no encontrar otra palabra más expresiva para el vulgo, con que nombrar a la Virgen María, a quién la plebe, llama siempre con unción y ternura mamá. Demanera que Pacha Mama según el concepto que tiene entre los andinos, que comúnmente son agricultores, se podría traducir en sentido de tierra grande, directora y sustentadora de la vida con la potencia creadora que posee.

La fiesta de la Pachamama, generalmente la celebran los hombres andinos en las alturas del Departamento de Puno en un día determinado. del año, que después ha venido a coincidir con la del Espíritu Santo. Consiste ella al presente en sacar la víspera del espíritu, en la noche las joyas de los habitantes de una casa, el dinero que han ganado ese año y exponerlo en una mesa colocada cn medio patio al aire libre, invocarla la protección de la PACHAMAMA derramando en su homenaje aguardiente en el suelo antes de probar ellos siquiera una gota. Al contorno de la mesa colocan braceros encendidos sobre los cuales ponen al momento preciso ramas de kha, con pedazos de feto seco de llama, cordero o vaca, porque dicen que los animales son puros, sólo en este estado, agregan a estas especies, tallos y hójas de cardo santo, confites, mixtura y cuando comienza arder todo esto, desocupan los concurrentes la casa, a fin de no recibir el humo; porque mantienen la creencia de que reduciéndose los Males en .humo, deben evaporarse y perderse para siempre en el espacio, sin allegarse a una persona, a cuyo cuerpo penetraría en caso contrario, haciendo que adquiera alguna enfermedad, o sea víctima de constantes desgracias. Después de que las brasas se han sumido y extinguiéndose el friego, vuelven a la casa y en esa señal de contento se derraman en el suelo confites y flores.

Se conoce esta ceremonia con el nombre de KHOAÑA, es muy popular y las celebran las familias además de la expresada, toda vez que tienen que trasladarse de una casa a otra, aún que no con las solemnidades anteriores, concretándose a sahumar, con hojas del arbusto mencionado y trozos de feto las habitaciones que han de ocupar, con lo que tienen por expulsados a los malos espíritus y los males que pudieran haber dejado los anteriores ocupantes.

El martes de carnaval, también en homenaje a la PACHAMAMA, acostumbran derramar en todas las habitaciones de la casa, flores, confites y mixtura, pidiéndole conserve con salud a sus dueños y la propiedad permanezca en poder de estos. Por lo regular las ofrendas no deben levantarse del suelo y aprovecharse de ellas, porque,quien tal hace, otras atrae, sobre sí el enojo de la deidad honrada, que mandarle en castigo a su'desacato la muerte, o una enfermedad, o una desgracia. Lo ofrecido a la PACHAMAMA debe destruirse y consumirse por la acción del tiempo.

Suponen que la PACHAMAMA, indignada de la sangre humana con la que han empapado el suelo, han profanado sus dominios y mientras no se la desenoje con las promesas de reparación y las ofrendas que se le ofrezcan las desgracias continuarán ocurriendo en esas propiedades; algo más, dicen que este recurso expiatorio debe ser puesto en acción en un tiempo determinado, que transcurrido el cual, la mala suerte, se impregna en el inmueble, y sólo se logrará con las ofrendas que se les tributa, aplacar el enojo de la deidad por temporadas, pasadas las cuales vuelven a reproducirse los efectos nefastos.

Las ofrendas suelen constituir en muñecos de barro, casitas, animales, terneros hechos del mismo material y bastante bien imitados que haciendo hoyos en el suelo afectado del supuesto mal, suelen enterrarlos adornados de hojas de coca y derramando antes en el hoyo aguardiente, y vino en abundancia, recitan al tiempo de efectuarse ciertas plegarias que sólo ellos saben, acompañando sus palabras con signos cabalísticos entornando los ojos o moviéndolos en forma impresionante. En todos estos casos y antes de realizarlos el brujo hace un previo y detenido examen de la propiedad recorriendo su superficie y sus dependencias.

Los pastores acostumbran a su vez degollar cada año uno o dos carneros tiernos, con el objeto de que su sangre sea ofrecida a esta deidad, empapando con ella el suelo en su honor y esparciéndola antes en direcciones distintas: Este acto llamada 1- lo tienen por obligatorio y a él le dan suma importancia para la conservación y aumento del ganado.

HUACAS

Otra de las costumbres muy remotas, era la-adoración a las HUACAS, que llegaron a ser deidades particulares adoradas por un ayllu, comunidad o pueblo, comúnmente formada por piedras, algunas sin figura ninguna. Otras como afirma el Inca Gracilazo de la Vega, tiene diversas figuras de hombres o mujeres y algunas de estas Huacas dicen que son hijos o mujeres de otras Huacas; otras tienen figuras de animales y todas tienen sus nombres particulares con que los invocan y está tan establecida esta adoración, que no hay muchacho en algunos pueblos y aún en algunas provincias, que sabiendo hablar no sepa el nombre de la "Huaca' de su parcialidad o comunidad; por cuanto cada uno de estos lugares tiene su Huaca principal y otros menos principales, y de ellas suelen tomar el nombre muchas comunidades. Pero sin embargo en la actualidad nuestros hermanos andinos ya no toan en cuenta estos aspectos de creencias, supersticiones y mitos de nuestros ancestros.

Es muy necesario poner en alerta a los historiadores, investigadores y antropólogos que tradiciones, supersticiones, mitos, leyendas de los andinos del altiplano puneño, deben ser rescatados y sobre todo dar a conocer a nuestra generación presente y del futuro dla importancia que tienen estas tradiciones.

La palabra "Kanapa" quiere decir: "Su luz de él o su demostración de él''. Se compone de dos voces Khnna que significa "claridad, luz, día y también verdad y demostración de ella". La partícula "pa", que es un sufijo positivo de la lengua aymara que significa "suyo, suya, su". De manera que Kanapa es la luz de él o su demostración. ¿De quién? del fenómeno producido de su autor; del hecho moral o material que simboliza la figura representante de la cual es su demostración. De este modo el pueblo aymará ha logrado transmitir la memoria de los hechos de una manera constante y eterna, si se quiere, porque ese modo de ser social del KolIa hace parte integrante de sus propios hábitos y costumbres.

Los kanapas, como pronunciaban los Kollas, eran dioses penates destinados a proteger a las familias; los fabricaban indistintamente de metal, de barro, de piedra, o solamente era alguna piedra preciosa u objeto raro, tenían el aspecto de figuritas cuyos brazos o manos formaban sobre el pecho un ángulo recto, según l geometría mística sacerdotal; algunos eran de forma fálica, otro representaban pescados. El cronista Inca Gracilazo de la Vega manifestaba "Que heredaba los Kanapas de padres a hijos y están siempre en el mayorazgo de la casa como vínculo principal de ella cuyo cargo guardan los vestidos de las Huacas que nunca entran en división entre los hermanos porque son cosas dedicadas al culto divino. Entre los Kanapas solían tener algunas piedras vezares que los andino antiguos llamaban "quicu".

ACHACHILAS

Desde la antigüedad ha existido en la mitología andina y sigue teniendo aún, la creencia en los achachilas, o sea la de considerar a !as montañas, cerros, cuevas, ríos, y efigies como antepasados que originaron la vida de cada pueblo.

Entre los Achachilas, a unos los tienen como a principales troncos de grandes pueblos en pleno goce de sus fuerzas y magnitud, tales eran el Lago Titicaca, el Azoguini, el kancharani, el Huayna Roque en Juliaca. el Kolqueparque en Ayaviri. De éste cerro Kolqueparque cuentan que era muy querido por el Dios Wirakhocha y como habían otras montañas vecinas, se hallaron celosas de tal cariño se quejaron a Wirakhocha y para evitarse de estos celos, no le quedó otra cosa, que de un hondazo descabezó al Kolqueparque, cuya cúspide fue a parar a las pampas de Antayrnarca, como en la actualidad se puede observar.

El Achachila de los Uros decían que era el légamo de donde estos habían brotado al contacto del Sol y que por eso eran despreciables, de poco entendimiento, ásperos, que vivían en balsas de totora, contemplando constantemente desde la superficie de las aguas a su progenitor el limo del lago. A los Uros les llaman también Chancumankkeris, comedores de ciertas plantas acuáticas de los géneros Myriophyllum, Potomogeton, Clanophora, Elodea y Chara. La tradición cuenta de ellos que ftteron trasladados, en tiempos remotos, en calidad de esclavos de las costas del Pacífico, por el gran conquistador Kolla Tacuilla. y distribuidos en la riberas de los lag del altiplano, donde se dedicaron exclusivamente a la pesca.

El andino, cuando de alguna altura llega a divisar el lago sagrado se llena de alborozo e inmediatamente se descubre la cabeza y con el mayor fervor le saluda implorándole su protección con los brazos levantados y la palma de las manos abiertas, en actitud profundamente religiosa. Dicen qUe engordan pronto los animales pie beben sus aguas y se hacen fecundas las mujeres que en sus orillas acostumbran apagar su sed con ellas.

El cronista Inca Garcilaso de la Vega, afirma acerca del cultura las montañas; que en ios días de la Semana Santa un grupo de indígenas ascendían a las escarpadas laderas de los cerros "Calvario', guiados por un "Yatiri" o adivino, el cual se desenvolvía con sacerdote, para rendir su homenaje a la montaña, que aún supervive como reminiscencia del antiquísimo culto animista de los andícolas. Él Yatiri se colocaba en la parte más empinada del cerro, donde un hacinamiento de piedras ennegrecidas por el fuego hacían de alt propiciatorio, prendían el fuego con paja; y una columna de humo e elevaba por el aire, como primer homenaje a la "Pachamama" la madre tierra que los antiguos andinos veneraban a través de la montaña, expresión era potenciada y resaltante. Luego seguían diversos actos del ritual, consistente en sahumerios diversos y alterantes, seguidos a vec de breves cantos mezclados con movimientos de marcha o pantomimás que remataban en lamentaciones.

Lo que realizaba el "Yatiri", en sí era una representación variadísima, rica en matices, que atesoraba singulares supervivencias del tiempo mítico, mezclados con ritos autóctonos preincaicos y con algunas manifestaciones del propio culto católico, puesto que a veces suelen los "Yatiris' adivinos hacer el signo de la cruz, arrodillarse: juntar las manos, mezclando sus extraños admoniciones a la tierra con adoraciones al Dios monoteísta de los cristianos, a la Virgen y demás santos. La primitiva religión animista, de tipo mítico, se confunde y vacila entre los velos no siempre bien entendidos del culto católico, pero va fuertemente enraizado en el corazón del antiguo andino.

En el, homenaje que le brinde el "Yatiri" a una montaña, también interviene el curandero, al que se le llama "Callahuaya", es quien ayuda en los ritos de adoración a la montaña, a la cual le pide que sane enfermos, que ayude en los trabajos y opere milagros. Todo esto mezclado con otras extrañas actitudes, cuyo simbolismo escapa a la percepción del intruso, y cuyo origen mágico habla claramente de aquel brujerio ancestral que da al andicola, mucho que aquel misticismo oriental, que no es capacidad del mundo activo y material, sino más bien la comprensión de ciertos subjetivos de la naturales: con la que el hombre se identifica en internas comunicaciones.

Hemos tenido la oportunidad de observar de cerca esta superstición costumbrista de la adoración a la montaña, siendo un testimonio valiosísimo para el historiador, el folklorólogo y el antropólogo que desean rastrear al pasado legendario del Ande Las fotografías dan un pálido reflejo de esta dramática ceremonia religiosa, que, desde hace miles de años, en los días de Semana Santa; cuyos ritos continúan rea en la época del gran avance del avión, de la radio, de la telefonía celular y de la televisión, para el pasmo d las gentes "civilizadas, que ignoran los profundos misterios del hombre andino, sumergido en la lengua muda de su magia ancestral, que sigue superviviendo en nuestros días.

Siendo Puno Capital del Folklore Nacional, es importante que los estudiosos e investigadores observen de cerca estas extrañas supersticiones del pasado legendario de América, donde hallarán tesoros intactos de sugestión y de belleza, reservados a la sensibilidad despierta de todos cuantos son capaces de sentir la emoción diversa y encontrada de la raza de la antigua cultura peruana.

En la mayoría de poblaciones del altiplano puneño, existen "Achachilas", que son cerros predilectos por sus morador o habitantes, en cuya cima se encuentra generalmente una cruz.'Estos se denomina "Calvarios", donde se realizaban la misma o parecidas ceremonias. Son los que acostumbraban los andinos antiguos, de buscar y situarse en alguna altura desde donde pudieron contemplar su cerro o montaña predilecta y ofrecerle sus sacrificios; es así como fue el habitante kolla del altiplano puneño, verdadero montañés e ineludible, tuvo que connaturalizarse con la montaña convirtiéndola en su deidad favorita, objeto de su mayor veneración. En la actualidad le dan importancia los adivinos andinos, quienes continúan con esta clase de ceremonias que en sí no ha perdido esta tradición.

Estas ceremonias las practican comúnmente en las cimas accesibles, en otro tiempo, de augustas y sagradas, que dominan valles o llanuras o que se elevan junto a los pueblos en cuyas faldas o alrededores se extienden estos, por cuyo motivo y para extirpar la idolatría a que daban lugar, las coronaron de capillas, corno se ha hecho en el cerro Cancharani de Puno, que desde el suelo al remate, se asciende por el camino en automóviles. El alma pagana del creyente no ha podido ser modificada por completo, puesto que los mismos sacerdotes católicos en distinta forma la mantienen.

Existe una tradición que se va perdiendo en el tiempo, quizá se debí a la poca importancia que le dan los investigadores. Una noche que transitaba un arriero por el camino que sube al Cancharani, oyó un estruendoso tropel de animales de carga, vino a su encuentro un indio que le intimó a que se regresase, porque no podía seguir adelante, el paso estaba obstruido y si insistía su muerte era segura, el arriero retrocedió alguna distancia y acampó en un lugar cercano al Cancharani; pero á cierta hora dominada por la oscuridad quiso cerciorarse de lo que había ocurrido, se dirigió al sitio donde había recibido la notificación y colocándose al costado del camino vio desfilar una enorme cantidad de mulas cargadas de grandes bloques de plata que transportaban hacia adelante; - una de las bestias se embarrancó rendida por el exceso peso de su carga, el arriero fue en su auxilio, y notó que el animal se encontraba con una canilla rota, le descargó la plata que llevaba, la que pesaba mucho, y señalando bien el lugar volvió asombrado a su alojamiento; al día siguiente vino a buscar la carga y no la encontró; la mula h desaparecido y sólo en el sitio donde cayó estaba un saltamontes con una pata fracturada, que andaba cojeando penosamente. El genio del cerro con el inmenso poder que posee había transformado a todos los saltamontes de este lugar en mulas, con el objeto de arrancar las riquezas que encerraba en su seno y trasladarlas al fondo del Lago Titicaca.
Desde esa noche asombrosa comenzaron a desaparecer las vetas que se encontraban en todo el sector de Cancharani.

Sin perjuicio de adorar el andino antiguo a su propio Achachila, cuando al trasmontar una altura o doblar una ladera, ve por primera vez cualquier montaña, cerro o río, inmediatamente se pone de rodillas, se destoca el sombrero y se enmienda al Achachila que supone mora en el lugar, aunque no sea el suyo, y en señal de que lo reverencia, le ofrece coca mascada que la extrae de la boca y respetuoso cual si ejecutase una ceremonia la pone en el suelo. Esta costumbre con el transcurrir del tiempo se ha ido perdiendo, quizá se deba al trance de mistificación del hombre andino, por influencias de la vida moderna.

LA LEYENDA DEL KHARISIRI

Se afirma que antes de la conquista española el Kharisiri era un ser maléfico invisible, causante por lo general de las enfermedades consuntivas, aprovechando del sueño de sus victimas, a las que con un pequeño corte, como queda dicha, les extraían la grasa. Después de la conquista, impresionados los andinos con ver degollar a los ajusticiados, y reducir el cadáver a cuartos, creían que el verdugo era un ser extraordinario, un malvado, representación del Kharisiri, que terminaba su sangrienta faena, andaba en las noches vestido con el hábito despojado al difunto y aún lleno de tierra y sangre, cubierta la cabeza de un capuchón, que sólo dejaba al descubierto su rostro pálido como la muerte y sombrío como la noche.

El Kharisiri llevaba en la mano tina campanilla, cuyo lúgubre sonido se escuchaba de rato en rato. Decían de él que se alimentaba de carne humana, prefiriendo devorar la de los niños que encontraba a su paso. Poco a poco y a medida que las ejecuciones en esa forma disminuyeron, la imaginación de los andinos fue confundiendo al verdugo con el fraile que acompañaba al condenado a la pena de muerte, hasta que el primero se volvió de su memoria y sólo el último quedó con el mote de Kharisiri.

Con el transcurrir de los años, probable es que la circunstancia de ver trajinar con alguna frecuencia a los frailes sólo y caminos silenciosos y desiertos, haya dado también lugar a la formación de esta leyenda con todos sus lúgubres contornos. Cuando el andino no ha visto ni se ha encontrado con este personaje de lúgubre fama y siente, sin embargo, dolor al vientre y se presenta en la parte exterior la terrible mancha roja, se cree que el vampiro se hizo invisible para mejor y más cómodamente extraerle la grasa, y el infeliz dominado por tal idea desconfía de los remedios, para luego encontrar la muerte.

En la época de la colonia, el fraile simbolizó para el andino, de autor de la carestía y hambre en el sector rural, porque supone que en las grandes alforjas se lleva consigo, con el poder de la nigromancia que profesa, recoge cuantos víveres encuentra, dejando al pobre andino que por falta de ellos, muera por inedia con la barriga pegada al espinazo. En todas las minas de la región andina se consideró de mal agüero la presencia de un fraile, cuando uno o más de éstos se presentaban en el lugar, los mineros se turbaban, les invadía la pesadumbre, e inquietos y tristes, esperaban que de un momento a otro les sobrevenga alguna desgracia personal o algún accidente en la mina; temían que se pierda la yeta del metal que explotaban o se derrumbe y mate obreros o mueran de manera violenta uno o más de ellos.

En la década de 1930 en las minas que se explotaban en la región andina del departamento de Puno, los mineros se oponían a que se llevara un acto religioso, alegando que la presencia de un sacerdote les traía la mala suerte; porque los genios subterráneos, habitantes de las profundidades de los cerros, dueños y señores de las vetas, las ocultarían indignados por la profanación de que eran objeto, para que jamás las encuentren y a ellos les castigaría dándoles enfermedades.

Wednesday, November 09, 2005

CUENTO DEL EQEQO


Antiguamente, muchos milenios atrás, había un Aymara cuyo nombre era Iqiqu. Era fornido, de estatura baja, humilde, bondadoso, ca-ritativo y sonriente.

Iqiqu fue Un hombre bueno que buscaba una vida armoniosa entre los hombres, y por dondequiera que andaba predicaba las buenas costumbres. Donde había problemas y llantos llevaba la solución, la consolación y la alegría.

Un día, por sus cualidades maravillosas, recibió poder de Apu Qullana Awki (Dios Padre Divino) que moraba en las alturas sagradas de Khunu Qullu (Montaña Nevada). Con este poder, Iqiqu había lo-grado realizar grandes hazañas. Dicen que manejaba grandes piedras, secaba el agua, trasladaba rocas y montañas solamente con hondas y su voz. Todo le obedecía; por eso le gente le seguía de cerca.

Iqiqu tenia una honda y una ch'uspa (bolsa). Así caminaba por las montañas, cerros, pampas y por las riberas del Lago. Al que lloraba le consolaba y hacía reír; al que no tenia productos se los proporcionaba; a los que querían casarse los juntaba para formar su hogar.

Un día vino el Awqa (ser maligno) con su gente sanguinaria. Su as-pecto era de un hombre barbudo, de tez blanca y con genio muy malo. Awqa se portó muy cruel. Atemorizaba a los Aymaras y persiguió a Iqiqu. A los que le seguían los desbandó, a otros los asesinó feroz-mente y a algunos los obligó para que no le apoyen.

Cierta vez Iqiqu llegó a un ayllu donde Awqa también había instalado su posada para seguir persiguiendo a Iqiqu. Mientras este iba promoviendo diferentes formas de ayuda mutua, Awqa y su gente malvada, lo rodearon y capturaron. Lo torturaron y despedazaron el cuerpo de Iqiqu. La cabeza, los brazos, las piernas y otras partes del cuerpo fueron desparramados por todas partes del altiplano y en las cordilleras, a fin de que no vuelva a formarse el cuerpo, porque tuvieron miedo al poder que tenia Iqiqu.

Nuestros abuelos dicen que cada una de las partes del cuerpo de Iqiqu esta tomando forma y ha empezado a revivir. Otros dicen que cada parte del cuerpo se ha levantado y está en camino hacia Wiñay Marka (Ciudad Eterna). Un día no muy lejano, indudablemente, llegaran a Wiñay Marka. Se juntarán y Iqiqu tomará una fuerza sobrenatural que reunirá y llevará adelante a su pueblo.

Renacerá la nación Aymara y tendrá mucho poder en el Universo.

LA LEYENDA DEL VALLE DE "WIÑAY MARKA"


DICE LA LEYENDA...
... que la creación del mundo duró muchos siglos y, durante este tiempo, Apu Qullana Awki creó el Universo: la tierra, el cielo, los mares, ríos, lagos, animales, las plantas, la gente, las estrellas, etc. Cuando terminó de crear el mundo Qullana Awki se fue a vivir a una de las montañas más grandes del altiplano, que se ubica cerca del lago; pero dejó un mandamiento para la gente.

En aquellos tiempos, todo lo que hoy ocupa el lago Titicaca era un paraíso llamado Wiñay Marka (Ciudad Eterna), donde no había odio, envidia, ni riñas entre los hombres. Era un valle hermoso. Lo único que tenía que cumplir la gente era el mandamiento del Apu, que era no subir ni escalar la montaña sagrada, donde moraba el Apu, y que se identificaba por las llamas quo ardían en la cima de aquella montaña.

Sin embargo, un día la gente, instados por el Awqa (ser maléfico) escalaron la montaña que protegía a todo el Valle Sagrado. El Awqa hizo creer a la gente que, llegando a la cima de aquella montaña, iban a convertirse en seres superiores, tan igual y aún más que el Apu Oullana Awki.

Entonces por esta desobediencia Apu hizo salir de las cuevas muchos pumas que devoraron a la gente. Todo fue una carnicería que hizo correr lagunas de sangre.

Ante esta situación, el padre Sol lloró inconsolablemente durante cuarenta días y cuarenta noches; las lágrimas del Sol habían formado una inmensa laguna, que ahogó a todos los pumas que han matado a la gente.

Tuesday, October 18, 2005

MITOS PUNEÑOS

RITUAL DE PAGO A LA TIERRA CON VIDAS HUMANAS
"CUCHO"
YUNGUYO
Se dice que las familias que tienen mucho dinero, piden los servicios de un "brujo" que se encarga de realizar el ritual como señal de agradecimiento al Diablo por los beneficios que le otorga a esa familia.
Este ritual se lleva a cabo en la cima del Apu K´Aphia, con diversos objetos como serpentina, mixtura, dulces de misa y el ingrediente principal.... "sangre humana", despues de tener todo esto listo, empieza la ceremonia de invocación al diablo.
Al cabo de unos días aparece, como por arte de magia, dinero en libros pertenecientes a la familia que ofreció la vida de una persona como agrademcimiento a sus riquezas.
Pero, despues de cierto tiempo, el diablo se cobra la deuda y pide a cambio la vida de uno de los familiares más queridos para ofrendar, y si no cumples con esta petición, el diablo se cobra de todas maneras, quitandole la vida de manera extraña a personas cercanas a la familia